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Los actores del Sistema: El profesional (III) 28/05/2012

Posted by alopezdelval in Sistemas de Salud.
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Continuando con la serie, toca reflexionar sobre los profesionales. Son muchos y variados los problemas y circunstancias alrededor de ellos, médicos y enfermeros. Pero comenzaré proponiendo a los lectores que, siendo trabajadores por cuenta ajena, imaginen que alguien les propone lo siguiente:

  • Tendrás un trabajo fijo de por vida. Sin riesgos.
  • Bien remunerado pero sin grandes excesos.
  • Trabajarás de 8 a 15 horas excepto en guardias o turnos.
  • No tendrás que someterte a evaluaciones periódicas.
  • Tendrás, además de los 30 días de vacaciones, al menos otros 8 de libre disposición.
  • Tu propia empresa te puede generar ingresos extraordinarios en jornadas de tarde.
  • Habrá una enorme flexibilidad para la asistencia a cursos, congresos y otros eventos. Sin costo por tu parte.
  • No tendrás que preocuparte por la Responsabilidad Civil, pues una póliza colectiva te amparará.
  • Conforme vayas teniendo antigüedad, irás mejorando económicamente mediante los trienios y la carrera profesional.

Pues imagino que al 85% de los trabajadores por cuenta ajena de España que no trabajan para la Administración firmarían inmediatamente.

Y sin embargo ocurre todo lo contrario. Hay un desapego generalizado. De hecho el Burn out o Síndrome del quemado en personal sanitario es, junto con profesores y personal de las FFAA, el mayor que se ha cuantificado.

¿Cuál es la magnitud del problema? Hay diferentes estudios con una horquilla entre el 30 y el 70%. Otros indican que el 90% de los médicos de Atención Primaria sufren agotamiento emocional y despersonalización.

Y los motivos que se leen en los textos están derivados principalmente de que “la realidad no cumple con las expectativas depositadas”. Esta afirmación se concreta en aspectos como:

  • Sobrecarga de trabajo.
  • Salario.
  • Falta de apoyo por parte de las instituciones.
  • Pérdida de control sobre la propia actividad profesional.
  • Sentimiento de estar solos con una sociedad que ha perdido la capacidad de enfrentarse al dolor, a la enfermedad y a la muerte.
  • Pacientes cada vez más exigentes y críticos.
  • Creciente burocracia para la que no se ha sido formado.
  • Separación de la gestión.
  • Falta de reconocimiento social.

Y por otra parte hay un cierto número de profesionales que “recogen las nueces” de esta situación, aprovechándose de ella, con excusas como “para lo que me pagan”.

En el Sistema Público, muchos profesionales no consideran que trabajen para una empresa, no tienen sentimiento de pertenencia a una organización, y realmente la empresa sanitaria pública no lo facilita. Esto tiene como consecuencia la facilidad con la que aparecen intereses espurios. Se podría considerar que hay una desafección bidireccional.

De los problemas planteados anteriormente por los profesionales, uno muy serio es la pérdida de autoridad con los pacientes y con otras categorías de trabajadores. Esta linealidad con otros grupos laborales por el marco funcionarial hace que no se diferencie el costo personal para conseguir una formación muy especializada, encontrando en muchas ocasiones que se ha perdido la conciencia de ser una profesión, a lo que la empresa sanitaria pública también contribuye.

No hemos de olvidar que los profesionales son la clave, la llave y el nudo gordiano en la gestión de los recursos sanitarios, por lo que no podemos hablar de cambios en la gestión sin resolver estos conflictos.

Todo esto va derivando en cambios en la práctica médica, por ejemplo con la sustitución de la anamnesis y exploración por una medicina tecnificada, con sobreprescripción y encarecida.

Es necesario cambiar el modo de relacionarse con los profesionales con fórmulas diferentes a las funcionariales, con sistemas de información que permitan saber qué profesionales destacan en términos de calidad clínica y eficiencia en la gestión clínica. Los importantes incrementos en la masa salarial del Sistema Sanitario Público no se han traducido en mejoras en la eficiencia.

Hay que reivindicar la figura del médico y buscar su revaloración social, empezando por su propia empresa.

Debemos dotarnos de las herramientas para premiar y promocionar a quien lo haga bien, y penalizar a quien no. Huir del igualitarismo.

Hay que contener a las farmacéuticas y proveedores de tecnologías sanitarias para que cese la presión sobre nuevas técnicas y productos. Estos elementos deberían estar avalados exclusivamente por una Gran Agencia Nacional.

Y hay facilitar, y por qué no, exigir a los profesionales que vuelvan a pensar como miembros integrantes de una organización y de una profesión, en cantidad y calidad de dedicación.

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Comentarios»

1. Los actores del Sistema: El profesional (III) Conversaciones sanitarias. Alejandro López del Val « Gestión de la Salud y gestión sanitaria - 28/05/2012

[…] on alopezdelval.wordpress.com Share this:TwitterFacebookLinkedInTumblrCorreo electrónicoImprimirMe gusta:Me gustaSé el primero […]


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