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Benchmarking Sanitario, Opacidad, Ideología y Comunicación. 18/12/2012

Posted by alopezdelval in Crisis.
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Hace semanas que no escribo en mi blog, afortunadamente bastante trabajo lo ha impedido pero también cierta desmotivación viendo los acontecimientos que se están produciendo en España, la crisis aumenta y se ahonda, las empresas se perpetúan en la crisis, el paro se dispara, nuestros mentores no encuentran la “receta”, Europa nos ahoga, diferentes sectores públicos levantados en protestas, etc.

Por otro lado acabo de leer dos titulares esperanzadores, uno del Gobierno y otro de Kevin Gardiner (Barclays), en los que podría parecer que ya hemos tocado el fondo del agujero (después de cavar durante muchos meses) y que posiblemente no caigamos más. Lo que no se especifica es cuándo tomaremos la senda ascendente pues podemos seguir en el hoyo muchos años.

Y me permitiréis no mentar los “brotes verdes” por las connotaciones que trajeron después de su acuñamiento.

Lo que está claro es que las situaciones posteriores nunca volverán a ser las que han sido, y yo lo defino como la “necesidad de cambiar”.

Llevo abogando porque nuestro Sistema Sanitario necesita un CAMBIO, cambio radical, en su modo de organizarse. Lo habréis leído hasta la saciedad en este blog.

Y realmente pienso que se necesita un cambio, no sólo en la Sanidad, sino en la Educación, en la concepción territorial del Estado, en el Sistema Político, en la Judicatura, en el Sector Financiero, en el Energético…

Mucho parece. Quizá soy iluso, pero se oían y se oyen crujidos en todos ellos.

Lo que probablemente hay que definir es a qué le llamamos “cambiar”. Creo que a nadie se le escapa que la estructura, tal y como la concebimos, es difícilmente sostenible.

Y no veo posible, ni recomendable, ni justo, disminuir el número o calidad de las prestaciones científicamente probadas, luego solo queda ser más eficiente.

Y porque el futuro que viene es de mayor gasto sanitario derivado de técnicas más caras y de un envejecimiento de la población que producirá un aumento del uso de los recursos.

Recordemos también que cuando el Sistema parecía sostenible, casi todas las CCAA optaron por la implementación de diferentes fórmulas de gestión al margen de la convencional, independientemente del partido gobernante en ese momento. Creo que este es el mejor reflejo de que las fórmulas tradicionales no parecían el mecanismo público adecuado para poder gestionar un Sistema Sanitario, y de un modo u otro lo aplicaron todos.

Pero sin dinero en caja, y sin expectativas a corto (y quizá medio) plazo, las circunstancias se tornan aún más complicadas, ni siquiera con los extraordinarios incrementos impositivos a los que estamos siendo sometidos los ciudadanos y que nos colocan a la cabeza del mundo en este sentido.

¿Qué tenemos ahora? Una severa divergencia, o polarización, cada vez más acusada entre los partidarios de un cambio radical y los que no lo son (o al menos no lo son tanto).

¿Por qué se produce esta polarización de las posiciones?

Uno de los motivos es claro, el ideológico. Siguiendo con mi modo de expresarme, huyo y huiré de todo posicionamiento en este sentido.

Por supuesto que tengo mi propio pensamiento, pero intento que no perturbe lo que considero un pensamiento racional, poniendo en cada platillo de la balanza lo que corresponde por sí mismo, no porque lo pida el cuerpo.

Por esto zanjo el tema de la ideología. Y porque quiero creer, necesito creer, que hay más motivos, pues si únicamente fuera por este difícilmente se alcanzarán metas.

¿Qué más motivos puede haber para la polarización?

Otro motivo puede ser lo que un buen amigo en redes sociales ha calificado como “el espacio de confort” (marco estatutario, plaza en propiedad, etc.).

Esta afirmación, hecha en Twitter, le ha valido furibundos ataques personales y profesionales, que me reafirman más en el pensamiento de la polarización.

Sin embargo ese “espacio de confort” existe. O quizá existe el miedo o reparo a perder parte de los derechos adquiridos, hecho que es normal y entendible.

Sin embargo mencionaré dos cuestiones al respecto.

  • La primera es que la gran mayoría de la economía productiva funciona bajo el derecho laboral.
  • La segunda es que hay que reflexionar sobre ciertos estatus, teniendo enfrente a casi 6 millones de parados, 600.000 autónomos en la calle y más de 200.000 empresas (microempresas en su mayoría) desaparecidas.

Bien es cierto que un cambio en la fórmula organizativa puede dar lugar a una mayor exigencia y control de las actividades sanitarias.

Aun así mantengo una duda razonable sobre la capacidad, o el interés, de cualquier Gobierno a modificar el estatus y los derechos adquiridos de los profesionales y trabajadores de la Sanidad.

¿Más motivos? Sigamos pensando.

Se argumenta la pérdida del Sistema Público de Salud en cuanto a sus garantías de Universalidad y Gratuidad.

Sobre la Universalidad, aunque sé que muchos no piensan así, es un concepto abstracto que necesariamente debe aclararse y acotarse. Universalidad no es el universo.

Si es cierto que la existencia de una “lista positiva” de asegurados se asemeja más a un Sistema de Seguridad Social que a un Sistema Nacional de Salud. Esto es un cambio.

Ya comenté en posts anteriores que el Real Decreto Ley 16/2012  de “Medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones” no resuelve el problema, porque el problema no es sanitario, sino social.

Aunque puede generar problemas sanitarios como la saturación de los servicios de urgencias o el mal control de enfermedades infecto contagiosas.

Pero también considero que es insolidario el no regular el acceso, insolidario para los ciudadanos que tienen derecho a las prestaciones y a los que pagan impuestos.

Como todo en esta vida, es necesario marcar una raya en el suelo. Lo difícil es saber dónde ponerla.

Y con respecto a la gratuidad, pues obviamente sabemos que no es gratis a 1.300 euros per cápita y año.

Sin embargo he leído frases al respecto de que los pacientes van a tener que entrar con la tarjeta VISA en la mano en lugar de la Sanitaria. Que serán peor atendidos. Que se les negarán pruebas diagnósticas o terapéuticas.

Estas afirmaciones me parecen una osadía malintencionada. ¿Alguien cree que estas situaciones pueden producirse de verdad en el marco público sanitario? ¿En qué se basa para afirmarlo?

Y políticamente hablando, si realmente fuera cierto, sería una mayúscula torpeza que descabalgaría al Partido que lo llevase a cabo del Gobierno durante décadas.

¿Más motivos?

Hay uno que me parece relevante, la OPACIDAD.

Genéricamente hablando las cuentas públicas deben ser transparentes, así como la acción política y la gestora.

Sí, hablo de España.

En relación a la Sanidad, cuya utilización muchas (demasiadas) veces es política, no disponemos de datos. Hablo de BENCHMARK.

En este blog me he preguntado, y reclamado, porqué no existen datos públicos comparables entre hospitales y Sistemas Autonómicos de Salud, absolutos y relativos, de efectividad y de eficiencia, de estructura, proceso y resultado. Es la OPACIDAD del sistema.

OPACIDAD del Sistema que casi todos los gobernantes han practicado, independientemente de su adscripción política.

Sólo con datos, luz y taquígrafos, podremos hacer valoraciones profesionales de los diferentes modelos.

Y es esta OPACIDAD la que, posiblemente, esté emponzoñando el actual debate sobre el modelo sanitario.

De los pocos estudios comparados que podemos disponer está el de la consultora IASIST llamado “Evaluación de Resultados de los Hospitales en España según su Modelo de Gestión”.

Primeramente emitiré mi opinión sobre la consultora y el informe.

IASIST es una empresa modelo en España en cuanto a Sistemas de Información y Consultoría. Además hace el trabajo que las diferentes Administraciones deberían hacer. Es una empresa, por lo menos hasta donde sé, que trabaja con el conocimiento, rigor y metodología científica.

El informe al que aludo creo que tiene un buen método. Todos los estudios científicos son cuestionables, para eso son científicos. Y tiene el mérito de ser el único realista (empezando porque dispone de datos y variables) que actualmente podemos encontrar en España.

Y sus conclusiones parece que son favorables a los modelos no estatutarios, especialmente en cuanto a eficiencia y productividad.

Es posible que el estudio no sea perfecto, que tenga sesgos y factores de confusión no resueltos, pero es el único que hay por el momento.

Me resulta preocupante que profesores del nivel de Vicente Ortún indica que “es un estudio tramposo … pues está interesado en que el producto salga bien”.

No sé si tiene que ver con la IDEOLOGÍA, he leído en redes sociales a muchos colegas que tachan el estudio de “comprado”.

Al hilo del profesor Ortún, este manifiesta, ante la falta de tesorería de la Administración, que: “Bueno es que si yo fuera Capio, iría a cualquier comunidad y le diría: Mira te adelanto tesorería para dos meses, pero a cambio quiero la Cibeles, Neptuno, la torre mudéjar”.

Cierto, es un riesgo, como el que ya se ha producido en algunas CCAA en épocas pretéritas, donde unos grandes almacenes muy conocidos (creo se llaman “El Tajo Bretón” o algo así) financiaron las nóminas públicas de noviembre y diciembre. Y estos almacenes tienen suculentos contratos con la administración. Y creo que no pasó nada.

¿Más motivos?

La COMUNICACIÓN. Los errores en la comunicación, mejor dicho.

En el marco de las actividades públicas la Comunicación es un elemento fundamental, y más a la hora de explicar porqué se realizan cambios. Y especialmente cuando estos cambios son bruscos o importantes.

Y la comunicación es bidireccional. El que comunica también debe escuchar posiciones alternativas.

No debemos olvidar que los seres humanos somos, por naturaleza, conservadores (de nuestra posición).

Hay organizaciones políticas que tienen una maquinaria de comunicación efectiva, y hay otros que parece carecen de ella. Sí es posible que las urgencias del momento no permitan hacer grandes malabares en comunicación, pero es imprescindible dedicar el tiempo necesario para explicar y justificar ante la opinión pública las decisiones políticamente tomadas.

Y a ser posible, o mejor dicho, necesariamente, con datos, soluciones y alternativas, tanto por parte del Gobierno de turno como de quien se opone a sus proyectos.

EL CONFLICTO SANITARIO ACTUAL.

Todo lo mencionado anteriormente, en mi opinión, ha dado como resultado la generación de un conflicto social y sanitario alrededor de la Sanidad. Conflicto que podría haberse minimizado o atemperado.

Este conflicto se fundamenta en la llamada privatización de la Sanidad, pero ya que “pasaba por ahí” se está produciendo paralelamente un ataque a un sector, la Sanidad Privada, que genera el 2,5% de PIB nacional.

En muchos artículos, blogs, periódicos, se contrapone la sanidad pública como el “bien” y la sanidad privada como el “mal”. Grave y peligroso reduccionismo que puede volverse en contra de quien lo exprese, pues los sistemas o las herramientas no son ni buenas ni malas, lo es el cómo se utilicen.

Desde la Sanidad Pública son escasas las manifestaciones autocríticas ante el Sistema, más bien al contrario. Oyendo o leyendo lo que se está publicando se transmite a los ciudadanos que lo que se está intentando es “acabar con el Sistema Sanitario Público”.

Mientras están siendo numerosos los “martillazos” que se están propinando a aquellos que pueden (o podemos) cuestionarnos la ortodoxia imperante. Creo que es injusto.

Habréis comprobado que he omitido la palabra privatizar consciente y voluntariamente hasta el final del post, y he utilizado la palabra cambiar, como contrapartida a lo que llevo leyendo hace unos meses, como es “vender”, “malvender”, “regalar”, “saquear”, “robar”…

Me permitiré introducir un matiz semántico de la RAE:

  • Privatizar: “Transferir una empresa o actividad pública al sector privado”.
  • Transferir: en su 4ª acepción es “Ceder a otra persona el derecho, dominio o atribución que se tiene sobre algo”:

Efectivamente podemos considerar que se privatiza la gestión, pero en ningún caso la tutela, la obligación de los poderes públicos de prestar asistencia sanitaria a los ciudadanos.

No conozco a ningún ciudadano (por ahora), con una dolencia, que reniegue de aquel profesional que le atiende en tiempo y forma, y le resuelve o palía su enfermedad, independientemente de que en su bata lleve un logotipo u otro.

Podría argumentarse que los médicos que desempeñan su labor en fórmulas PPP / PFI no tienen libertad clínica, que escatiman en recursos. Estas afirmaciones no puedo compartirlas de ningún modo, y si es así hay primero que demostrarlas y después denunciarlas.

¿Ha sido correcta la Planificación Sanitaria de la Comunidad de Madrid? No dispongo de los datos suficientes como para responder, pero grosso modo parece que sí ha habido un exceso de construcción de nuevos hospitales y ha faltado una reordenación paralela en el núcleo urbano, y como ya publiqué hace años en un periódico local de Aragón, esta construcción probablemente le genere a Madrid problemas de tesorería a medio y largo plazo por recurrir masivamente a la fórmula PPP.

Y el quid de la cuestión, ¿qué fórmula es más eficiente?

Los datos sobre el coste del modelo convencional y de modelo concesional no están claros, pues como he mencionado anteriormente estamos en un marco de OPACIDAD.

Pero disponemos de los datos de IASIST y de los precios per cápita a los que se adjudicaron por gestión capitativa, que en la adjudicación eran ostensiblemente más baratos.

La Consejería de Madrid indica que los datos per cápita son inferiores a la media de gasto en hospitales convencionales. Otras organizaciones indican lo contrario.

Leo en medios de comunicación que algunas organizaciones hacen un cálculo por cama, por lo que son más caros. Y seguramente lo son, porque son hospitales que ya nacen con otra concepción hospitalaria, con una mayor ambulatorización de procesos e intentando minimizar la hospitalización. Obviamente el ratio cama no sirve.

Por el bien del Sistema Sanitario Público desearía, de una vez y sin que sirva de precedente, que la IDEOLOGÍA y la OPACIDAD desaparecieran del debate sanitario, que haya COMUNICACIÓN y BENCHMARKING para disponer de datos de comparación reales que permitan una toma de decisiones racional.

Esto es lo que demandamos los ciudadanos, los profesionales y, en mi caso, los gestores.

Y de un modo u otro, la realidad actual de nuestro Sistema Sanitario es que necesita un cambio, no un lavado de cara, para hacerlo financieramente sostenible de cara al futuro, para que mi hijo lo pueda disfrutar, si es posible en mejores condiciones que el actual.

Feliz Navidad a todos.

LECTURAS RELACIONADAS (para todos los gustos)

Evaluación de resultados de los hospitales en España según su modelo de gestión.

¿Una Sanidad en la UVI?

Lo que le pedimos al Consejero es Transparencia.

Cada cama ‘privatizada’ le cuesta a Madrid 665 euros más que una pública.

Con el gasto hospitalario es fácil hacer trampa.

El problema es que la sanidad pública está absolutamente politizada.

Cuando vinieron a por mí.

Gestión Privada de la Sanidad Pública: ¿más barata y mejor?

Los sindicatos entregan a Sanidad sus propuestas.

Las mentiras de las batas blancas.

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¿Hacemos autocrítica los médicos? Un poco no viene mal. 29/08/2012

Posted by alopezdelval in RRHH.
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En este post no escribiré yo. Me limito a transcribir un post publicado el 18 de enero de 2012 desde el blog “Tribulaciones de un Cirujano” [ver link]. Una vez concedida la autorización del autor, simplemente suscribo palabra por palabra su argumentación.

Estos días en twitter ha habido una lluvia de opiniones sobre la situación de nuestro sistema sanitario y de los médicos en general. El tono de la discusión ha sido bastante oscuro y negativo. Sin duda tenemos poderosas razones para quejarnos de nuestra situación, nadie puede negarlo, es un hecho objetivo; como también lo es, que buena parte nos la hemos ganado a pulso. Esto no exculpa a la empresa ni a sus dirigentes: en absoluto, pero como decimos en esta tierra del norte -perdónenme la expresión- para quejarse hay que tener el calzoncillo-o correspondiente- limpio. Siguiendo con el tema escatológico creo que no lo tenemos presentable del todo, me explico. Durante los años de bonanza económica -con el silencio cómplice de las direcciones- algunos servicios han inflado las plantillas de los hospitales y se han inventado el trabajo. Las peonadas, los buscas sin pilas, las guardias de brazos cruzados han coexistido con otros servicios o colegas, totalmente sobrecargados, que han sido el motor de los hospitales y en los que se ha concentrado la innovación y la iniciativa. El resultado de esta convivencia de dos culturas ha producido un choque de “civilizaciones” en la que los buenos trabajadores han llevado la peor parte. Esta es una de las principales razones que explica la desunión de los médicos y crea anticuerpos preformados contra directores, gerentes y políticos metidos a redentores sanitarios.

 Las direcciones, con presupuestos extra, o tirando de endeudamiento, han permitido auténticas tropelías y abusos para conseguir llegar al paradigma del sistema sanitario: la disminución de las listas de espera, con las que se acallan las quejas del ciudadano y se conservan los votos para las próximas elecciones.

 En el boom económico los médicos públicos no tuvimos posibilidad de subirnos al carro de los beneficios fáciles pero si vimos como nuestro entorno se enriquecía. Esta frustración económica –evidente- llevó a muchos a reproducir lo que hacían otros profesionales de nivel equivalente. La salida fue apuntarse a lo que fuera para engrosar el famélico sueldo base -en Navarra 1800 euros, todo o demás son complementos- como había dinero, o lo parecía, todos contentos.

 Cuando vino Paco con la rebaja todo el mundo apuntó a los bancos, los fondos de inversión, los políticos, los especuladores de toda estirpe pero a nadie le oí decir que se equivocó pidiendo un préstamo, comprándose un coche de alta gama, un apartamento en la playa o pagando un viaje a crédito; por el contrario, hubo un clamor pidiendo ayudas y subvenciones- si la has cagado ¡asúmelo!-.

 En este país, que tan atractivo es para los extranjeros, pero que históricamente tanto les ha dolido a sus ciudadanos -El insigne bilbaíno Don Miguel de Unamuno decía:” Me duele España” Antonio Machado: “Españolito que vienes la mundo te guarde Dios…- la autocrítica no es uno de nuestros fuertes.

 ¡Colegas! No hay excusas, nos subimos al carro del despilfarro y el dinero fácil -dentro de lo que permitió el sistema sanitario-, y como en el mundo exterior, algunos se pringaron más que otros, dieron los ingresos extras como fijos y son los que ahora más se quejan. Entre tanto, los responsables políticos estaban pensando en que otro edificio construir o inaugurar, o en ampliar la cartera de servicios -alguna ruinosa campaña de prevención de dudosa eficacia médica pero sin duda mediática-. El despilfarro lo permitieron los responsables sanitarios y todavía estamos esperando sus explicaciones.

 Vienen los recortes… llegan a la sanidad, los administran los mismos que tuvieron una preclara visión de futuro, pero para ahorrar o “ajustar” hay que tener mucho más talento que para malgastar. Martin Luther King decía: “Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda”, elijan .

 Los “ajustes” se han realizado de manera indiscriminada: despido de interinos, amortización de plazas, suspensión de programas extraordinarios etc.

 Como muchos servicios estaban sobredimensionados o mal organizados han podido soportar una recorte sin mermar la actividad, pero los que lo hicieron bien; en muchos casos, han salido claramente perjudicados porque no pueden mantener ni la actividad mi mucho menos la calidad. Nuevamente -reiteradamente- se impone la lógica inversa del SNS que prima al vago y jode al trabajador.

 La calidad científico-técnica tan en boga en cualquier charla de gestión, la medicina enfocada al paciente, y otras expresiones que a los médicos nos suenan a música celestial han desaparecido del lenguaje de los gerentes tan rápido como un ictus acaba con tus recuerdos; no se te ocurra utilizar la calidad como argumento, si lo haces te miran con condescendencia y piensan: este un pardillo, se lo había creído. Hoy la calidad es, como decían los negros de las películas de Tarzán cuando presagiaban un mal augurio y salían corriendo: ¡yuyu! ¡yuyu!

 Sin sacar conclusiones y aprovechando lo bueno que tienen las crisis económicas-sí, he dicho bueno- pongámonos a trabajar con números y objetivos en común acuerdo con la dirección, enterremos: soberbia, desconfianza, autoritarismo, demagogia, estulticia, viejas recetas; y pongamos encima de la mesa: objetivos, sentido común y racionalización. Cada uno que haga su trabajo y todos respetemos el de los demás.

 Necesitamos personas con dos cosas; una visión y una dirección. Si la persona no tiene visión es sólo compañía y si tiene visión sin dirección alguna, es sólo un soñador. Si le faltan las dos cosas es un imbécil.

 Aceptemos la parte proporcional de culpa que tenemos como trabajadores sanitarios y no intentemos reproducir aquello de lo que debemos de arrepentirnos y que nos desprestigia como grupo humano y profesional. Limpiemos las cloacas.

 Digamos adiós a las peonadas, a inflar las plantillas de guardia, a inflar las revisiones en consulta para que haya programas extraordinarios, a poner en marcha una nueva técnica que sólo beneficia a las compañías del sector, a contratar interinos como esclavos, a repartir el trabajo que se paga extra pero no el del horario normal, a no cumplir el horario, a escaquearse descaradamente…. Echemos el lastre y comencemos un tiempo nuevo con la cara bien alta, con las ideas bien claras, con la visión y el camino para conseguir converger en el único punto de encuentro de todos los médicos: nuestros pacientes.

 Cuando hayamos hecho autocrítica y obremos en consecuencia con esta podremos plantar cara a nuestros dirigentes sin los flancos desprotegidos por las irregularidades y corruptelas que nos permitieron y nosotros aceptamos.

Gracias Dr. Herrera, sobre todo por la valentía fuera de la ortodoxia para publicar lo que todos sabemos y lo que todos callamos.

Fin de la parálisis por el análisis: Reformas / Cambio / Innovación. 02/07/2012

Posted by alopezdelval in Eficiencia, Política Sanitaria.
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Recojo en este post los comentarios de tres importantes reuniones en las que el nexo común es la necesidad de reformar el Sistema.

Comienzo con las interesantes reflexiones de los Consejeros Vasco, Valenciano y Gallego en la XI Aula Bayer [ver link]. Aunque sus manifestaciones son bien distintas, parece que el debate sanitario sobre las necesidades de cambio en nuestro Sistema se puede decir que son “Trending Topic”, si se me permite la frivolidad.

Revisemos algunas de las afirmaciones comenzando por las declaraciones del Consejero Vasco.

1.- Habla de que las autonomías están adoptando diferentes soluciones y aboga porque “alguien” reúna a las CCAA y les escuche, parece que no se refiere al Consejo Interterritorial. Las CCAA están empezando a ir por caminos muy diferentes.

No sé si el Consejo Interterritorial es la instancia adecuada. Desde luego su tasa de éxito, por ahora, es baja. Pero este es el lugar donde teóricamente se debería producir la cohesión del Sistema. Es absolutamente prioritaria la unificación de criterios, lo cual comparto.

2.- Evaluación del Sistema. Falta evaluación continua y creíble, por una entidad neutral, no politizada (tipo King’s Fund), que realice informes consultivos tipo Informe Abril, que aportó mucha credibilidad.

De las declaraciones del Consejero Vasco, este es para mí el núcleo fundamental, la evaluación continua del Sistema, como ya he ido expresando en varios posts anteriores.

Totalmente deseable una entidad pública independiente, pero, ¿Es posible que en España, ahora mismo, pueda existir un Organismo o Institución Pública independiente? ¿Cuál o cuáles existen? Escepticismo.

En otro párrafo introduce un elemento interesante para esta Agencia de Evaluación, que sea una financiación mixta (público – privada). Creo que esto no garantiza la independencia pero introduce uno o unos actores nuevos.

Absolutamente de acuerdo en la necesidad de este Organismo y de que no se pueda influir en él políticamente.

Y sobre el Informe Abril, excelente documento, pero que pasó a dormir el sueño de los justos, aunque ahora se esté reivindicando.

 3.- Hay que actuar ya. Hacer más con lo mismo (o incluso con menos). Eso lo puede hacer el País Vasco antes de fomentar la colaboración público – privada. Transformar lo público.

Interpreto de las palabras del Consejero que aboga por transformar el Sistema sin introducir colaboración / provisión privada. Y realmente puede entenderse.

En mi post sobre gasto sanitario en España [ver link] y con datos del IDIS, se muestra como el País Vasco tiene el mayor gasto sanitario público y privado de España, con diferencias de 559€ per cápita en gasto público y de 433€ en gasto privado. Total 829€ per cápita.

El margen de maniobra y la financiación en esta comunidad es más grande que en otras. No sé qué pensarán los Consejeros de Baleares, Valencia, Madrid o Andalucía, cuyo gasto público per cápita no llega a los 1.200€.

Y quizá una de las principales labores de la Agencia Evaluadora debería ser la revisión de la equidad del Sistema Público.

4.- Hay que contar más con el nivel micro, con la innovación y gestión locales. Financiar el liderazgo clínico y gestor, es la hora de los profesionales, y que los directivos locales descubran cómo hacer las cosas.

Y le doy toda la razón. Escribo con frecuencia que hay que reivindicar la figura del médico, y esta reivindicación lleva una carga de responsabilidad.

Al final, en Sanidad, la gestión la realizan los profesionales. Las principales decisiones de gasto, la articulación de los procesos clínicos, la interacción con el resto de la organización, es fundamentalmente dependiente de ellos.

Pero también hace falta que los directivos no estén encorsetados por ciertas normas o leyes que cercenan gran cantidad de iniciativas e innovaciones.

Cambiando de ponente, en esta misma Aula, el Consejero Valenciano manifiesta que “el Modelo llega a su fin”, “generamos desconfianza al mezclar cambios estructurales y coyunturales”, “hay que ir a la gestión compartida” y “la sanidad pública debe imitar el modelo empresarial”.

El modelo sanitario no se ha modificado en los últimos 30 años, la medicina y la sociedad sí lo ha hecho. Sólo por este motivo hay que pensar en reformarlo y mejorarlo.

Quizá la crisis económica haya provocado la introducción de normas coyunturales enfocadas únicamente en el ahorro a corto plazo, pero la verdadera esencia no debe ser esta.

Todos los Gobiernos deben trabajar un modelo sanitario común en España, con las particularidades que se precisen a nivel local. Y este debería ser un trabajo técnico con supervisión política.

Buscar una financiación homogénea, prestaciones comunes, reglas comunes que eviten la “competición” entre territorios, sistemas de evaluación y gestión comunes y comparables.

Por último, la Consejera Gallega hizo hincapié en que “los directivos y gestores deben ceder más liderazgo a los clínicos”.

Como no puede ser de otro modo. Pero para ello hay que implicarlos activamente mediante mecanismos ya comentados.

Un segundo evento es el organizado por la Fundación Bamberg [ver link]. Destaco de ella:

1.- Lo urgente está impidiendo lo importante.

2.- Se necesita no hacer sólo ajustes o reformas sino de una transformación del sistema sanitario español que le permita su sostenibilidad a medio largo plazo.

3.- Un Consejo Interterritorial que trabaje, que tome decisiones, que busque el consenso, pero que también las soluciones que se acuerden sean soluciones que se implanten por todos.

4.- En cuanto al papel del médico en toda esta transformación, los expertos la citaban como “fundamental”, ya que “lo que tendríamos que hacer es poner en valor a esos profesionales, y profesionalizar la gestión sanitaria.

El tercer evento es el I Encuentro Madrileño de Directivos de la Salud. El resumen de las tres jornadas se puede encontrar en el blog SALUDSOCIAL [ver link].

De estas jornadas extraigo:

  • El Sescam tiene el objetivo de reducir el gasto un 15%. 4 áreas sanitarias pasarán a gestión privada.
  • En Hospital de Torrejón, modelo concesional, está trabajando en la mejora de los Procesos con ayuda de los profesionales para hacerlos más eficientes, conociendo las variaciones en la práctica médica.
  • El Departamento de Orihuela ha conseguido un ahorro de 3,5M€ sin afectación de la asistencia.
  • Necesidad de un cambio estructural en el modelo de gestión del personal público estatutario  modificando los estatutos y leyes.
  • Necesidad de centrarse en la cronicidad.
  • Necesidad de controlar la variabilidad clínica.
  • El Sistema tiene un gasto superfluo del 30% en la Clínica y del 35% en Logística.
  • Hay que pasar de una medicina basada en la eminencia a medicina basada en la evidencia.
  • Desincentivar el consumo sanitario que no aporta valor y la demanda inducida por la oferta.
  • Sí a la financiación capitativa. Desterrar el presupuesto histórico y desterrar el pago por actividad.
  • Introducir más meritocracia en la selección de los mandos intermedios y la parte variable de la retribución suponga 30-35% del sueldo.
  • Hay que ir a un modelo de empresarización de los grandes hospitales.
  • En la sanidad, que consume el 40% de los presupuestos, es suicida no colocar a técnicos extraordinariamente competentes al frente de la misma y no hacer las reformas estructurales que se vienen pidiendo por los expertos desde el informe Abril de 1991.

 Finalizo el post comprobando como expertos, Universidades, Gestores, también políticos, diferentes organizaciones, manifiestan una necesidad. Pero el cambio no se hace de un día para otro, y, lo más importante, es saber dónde se quiere llegar.

Ya queda un día menos.

Auditorías de gestores 23/04/2012

Posted by alopezdelval in Evaluación de resultados, Gestión Sanitaria, Política Sanitaria.
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Este post y su título tienen como objetivo abrir un debate sobre la figura del gestor sanitario, basándome en el comentario realizado por Manuel en el post “Comenzamos despacito”, en el que preguntaba “¿Para cuando una auditoría de los gestores sanitarios?”.

Y porque su pregunta es simple pero de hondo calado lo he transformado en un post individual, con el permiso de Manuel.

Como debate inicial haces una pregunta simple pero con un hondo trasfondo, que daría para escribir algún que otro tratado, y que me resulta difícil de resumir en unos párrafos.

En primer lugar habría que matizar a qué le llamamos GESTOR SANITARIO, ¿Te refieres a las direcciones de hospitales y atención primaria?

En una organización tan compleja como la sanitaria, no hemos de olvidar que un gerente hospitalario tiene una capacidad de gestión del presupuesto asignado en torno a un 5%, y me quedo alto.

Para la RAE “gestor” es la persona que administra bienes ajenos.

Según lo dicho poco se puede administrar.

Por lo tanto, ¿quién tiene la capacidad de gestión? Bajo mi punto de vista la mayor capacidad de gestión la tienen los profesionales, pues con su labor diaria incurren en decisiones de gasto y de ellos dependen la mayoría de las conexiones clínicas de una organización sanitaria.

Dicho esto, pues me parece importante la puntualización, hemos de recordar que a finales de los años 90 hubo un importante interés por la gestión sanitaria. Resultaba alentador acudir a los famosos Congresos Nacionales de Hospitales y ver salas llenas, ponencias, debates, no sólo de “gestores”, sino con Jefaturas de Servicio y facultativos individuales.

Eran los tiempos del “Informe Abril” y del “Libro Blanco del INSALUD”, creo humildemente que fueron magníficos referentes del rumbo que entonces debió tomar la Sanidad Española (qué viejo me hago recordando batallitas).

Y después vinieron las transferencias del INSALUD al 49% de la población española…

Intentando centrar el tema de tu cuestión, Manuel, te haré un paralelismo. A mí personalmente me apasiona jugar a tenis, soy pundonoroso, luchador y tengo ciertas carencias técnicas (importantísimas carencias técnicas, para ser más preciso).

Tengo magníficas relaciones con Albert Costa, capitán de la Selección de Copa Davis (es un decir, porque desgraciadamente no lo conozco). Y Albert me selecciona para representar a España.

Y lo dicho, juego lo que puedo. Lucho, peleo, me fajo, pero tengo una sonora derrota.

¿Quién ha tenido la culpa de la derrota? Yo no, no puedo dar más.

Disparemos por elevación, el responsable suele ser el capitán, que tiene la responsabilidad, en este caso de haberme puesto a jugar sin estar preparado.

Y la verdad, por mucho que entrene no tengo las condiciones físicas, mentales y técnicas de Rafa Nadal, luego nunca llegaré a ser un buen tenista.

Con todo esto quiero decir que, en primer lugar estoy convencido que los gestores intentan SIEMPRE hacer lo mejor que ellos creen en cada momento, y que muchas de sus decisiones vienen mediatizadas por el entorno, generalmente hostil para ellos. Cuando hablo del entorno no sólo me refiero a la propia organización que dirigen, sino al entorno político, social y económico.

La organización sanitaria pública es una balanza bastante descompensada que hace difícil la acción, pues la cúpula de la pirámide es transitoria y la base de la pirámide es permanente.

Y aquí llego a un elemento importante. Dices en tu comentario “hacer una auditoría de los gestores”. Yo diría hacer una AUDITORÍA DE LA ORGANIZACIÓN, una verdadera EVALUACIÓN DE LOS RESULTADOS de una organización sanitaria. Algo complejo pero creo imprescindible en el Siglo XXI.

Y verás como la figura del Gestor cuenta bastante menos de lo que cabe pensar. Una Jefatura de Servicio (según cuál) tiene más poder de decisión en muchas ocasiones que un gestor.

Creo que la figura del Jefe de Servicio es uno de los elementos clave, por acción u omisión, de una organización sanitaria.

Porque los Jefes de Servicio son gestores, no nos olvidemos, o deberían serlo. Y ahí viene la pregunta que lanzo, Jefe de Servicio debe ser ¿El mejor clínico?, ¿El mejor administrador de un grupo humano complejo?

Y por último, en los gestores sanitarios creo que existe el mismo porcentaje de personas buenas, malas o regulares que en la población normal.